Alumbrado: tendencias.

Arduino programado como calculador de intermitencia 1.0

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– El potenciómetro como regulador de intensidad luminosa del cuadro de instrumentos.

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En el vídeo se aprecia la diferencia que existe entre el haz de luz proyectado cuando se activa la luz de cruce y cuando lo hace la de carretera. Esta proyección la realiza un faro bixenón puro, es decir, sin luz halogena de apoyo para carretera.

– El pulso PWM se utiliza en el control de ciertos circuitos del alumbrado del vehículo, concretamente se utiliza para controlar la intensidad luminosa de los faros antiniebla, plafones de alumbrado interior así como, controlar las intensidades luminosas de los pilotos traseros…
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En el vídeo se aprecia un faro de led perteneciente a un vehículo Lexus. Se puede apreciar como las lentes “giran” para mejorar la visibilidad en los flancos.

Pilotos traseros. Tendencias.

– Piloto trasero tecnología led-fibra óptica.

Desmontaje y puesta en funcionamiento de un piloto trasero tecnología Led+Fibra óptica plástica Se trata de un piloto perteneciente a un mercedes clase A, año de fabricación 2014. Lo primero que me llama la atención es el consumo de los circuitos. La suma de todos ellos es de aproximadamente 18W, inferior al consumo de una sola bombilla de incandescencia de un piloto trasero convencional. Podemos apreciar como su electrónica de control desactiva automáticamente la mitad inferior de la luz de freno cuando se activa la luz antiniebla. El objeto de esto es, diferenciar correctamente la luz de freno de la luz de antiniebla.

Tecnología LED

Pero, ¿de qué está compuesto un LED realmente? Esencialmente, un LED está compuesto de varias capas de conexiones de semiconductores. Semiconductores, como, por ejemplo, el silicio, son materiales que, por su conductibilidad eléctrica, se encuentran entre los conductores, como, por ejemplo, los metales, la plata y el cobre, y los no conductores, como, por ejemplo, el teflón y el vidrio de cuarzo. Mediante una utilización precisa de eficaces impurezas eléctricas (dopadas), la conductibilidad de los semiconductores puede verse afectada. Las distintas capas de semiconductores forman conjuntamente un chip de LED. Del modo y forma de componerse esas capas (diferentes semiconductores) depende decisivamente el rendimiento luminoso (la eficacia) del LED y el color de la luz. Este chip de LED se ve envuelto por un plástico (lente de resina de epoxi), que a su vez es responsable de la cualidad del LED de irradiar y al mismo tiempo sirve de protección al diodo. Si corre una corriente en el LED en el sentido del flujo (del ánodo + al cátodo –), se crea luz (se emite) En la representación adjunta se explica el tipo de funcionamiento: La capa dopada n está preparada mediante la incorporación de átomos ajenos, de forma que predomine gran cantidad de electrones. En la capa dopada p existen solo unos pocos de esos portadores de carga. Por eso existen las llamadas lagunas de electrones (huecos). Al aplicar una tensión eléctrica (+) en la capa dopada p y (-) en la capa dopada n, los portadores de carga se mueven atrayéndose. En una unión  se produce una recombinación (reunificación de partículas con cargas opuestas originándose una región neutra). En este proceso se libera energía en forma de luz.

Así, existen distintos tipos de LED, que son los que exponemos a continuación:

LED común. Su uso es especialmente importante en pilotos luminosos, incluso en señales de tráfico, como pueden ser los semáforos, favoreciendo el ahorro energético.

LED SMD. Es un LED en una cápsula de resina que mejora la calidad del LED y aumenta la luz emitida.

LED COB. Esta tecnología, con la misma potencia es capaz de generar, incluso más iluminación led que las anteriores, gracias a que se insertan, en un mismo encapsulado, múltiples LEDs, disipando mejor el calor, por lo que es ideal en lugares que requieran iluminación constante. Esta tecnología, con el paso del tiempo, es la que se está imponiendo a las demás.

Seguridad en el funcionamiento

Tomando como ejemplo los pilotos de freno LED, se puede ver cómo una diferencia, supuestamente pequeña, puede tener consecuencias tan positivas: En las lámparas halógenas convencionales, el filamento espiral incandescente debe calentarse en 200 ms para que pueda emitir luz con claridad suficiente. Los LEDs, sin embargo, no necesitan ninguna fase de calentamiento. Gracias a ello, la señal luminosa alcanza más rápidamente su valor nominal. Así, su vehículo emite antes la señal de advertencia a los vehículos que le siguen y se reduce el tiempo de reacción. Esas décimas de segundo pueden evitar un accidente por alcance o, por lo menos, suavizarlo: A una velocidad de 90 km/h, la distancia de frenada se reduce unos 4m 

Consumo de energía

Al emplear LEDs en vez de lámparas halógenas, el consumo de energía se reduce notablemente para alcanzar la misma potencia. Por consiguiente, se reduce también el consumo de combustible y las emisiones de gases de escape. Sin mantenimiento Los LEDs, con una vida útil de hasta 100.000 horas, duran tanto como la vida del vehículo. Debido a que no se desgastan y puesto que no precisan mantenimiento, no ocasionan costes adicionales derivados de los tiempos de avería y montaje.